viernes, 28 de noviembre de 2008

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA, PLANTÉATELO ASÍ

Hoy como en otras ocasiones utilizaré mi púlpito para arremeter contra alguien.que en este caso en un camionero, que para ser feliz y fastidiarme la existencia quiso un camión.

Y es que este animal protocutre y otros de su calaña están haciendo de mis trayectos en coche una auténtica pesadilla, no respetan patria dios ni bandera y todas mis clases de yoga no consiguen tranquilizar estos nervios, que en épocas de congestión viaria y/u hormonal están alcanzando cotas de histeria incalculables.

El otro día sin ir más lejos iba con el vaquilla hacia el colegio y de repente un camionero integrista pegó un volantazo que casi acaba con la vida de Luka, con la mía y con la de la Lupe, que es nuestro coche. Después de soltar todo tipo de improperios, jurar en arameo y desearle diversas suertes me entró como rabia primero, nervios e impotencia después, y miraba al vaquilla que me decía “ ¿qué pasa ama?” y yo le decía “nada mi vida”, cuando en realidad si pasaba y esa era la buena noticia porque habíamos estado a punto de que ya no pasara nada más.

Y miré al artífice de nuestro casi óbito y de mi descalabro nervioso y lo que vi podía formar parte de mi bichario de ciencias de C.O.U: gordo, calvo, con una barriga contranatura, sudoroso y con una pinta de, como dice mi Cheis, ser respetuoso con las señales, pero sólo con las rojas, luz roja que ve, camión que se para. De neón tienen que ser, eso si.

Intenté transmitirle mis pensamientos con una mirada que yo creé para la ocasión, mezcla de Joan Collins en Dinastía y Anthony Hopkins en Psicosis, vamos de loca mala mala mala, y por si era miope y no llegaba a ver de lejos mi mirada asesina le saqué el dedo corazón también conocido, no se porqué, como dedo cordial porque en realidad el mío no era otro que el dedo quetejodan, y lo moví de arriba abajo para que significara que te jodanmamóndemierda, y a todo este despliegue de miradas y movimientos le puse banda sonora que mi bocina interpretó en si bemol.

Pero el tío asqueroso envuelto en su camisa de cuadros que dejaba entrever, sobre una abanderado blanca en su origen, los restos de una batalla campal entre sus doce dientes y un bocata de morcilla, entendió que yo le miraba con ojos de gatita y que entonaba una especie de pakito el txokolatero vial y me lanzó un beso, y entonces sufrí una aleación al mezclarme yo con todo el asco que el tipo me produjo, y los ojos se me salieron de sus órbitas y las orejas cubrieron mis pechos, otrora tetas, y con toda mi impotencia y con una sobriedad protestante subí la ventanilla y seguí conduciendo con una frustación supina e intentando mentalizarme de que no había manera de desbesarme del guarro ese.

Y es que si un camión se te mete en tu carril y te tira para la derecha, te fastidias, si te tira hacia la izquierda te jodes, y si lo que te tira es padelante, entonces descarga contra su madre, da gracias al cielo por seguir vivo y apártate de su camino porque él, nunca, jamás, frenará.

Pero es curioso porque a veces en la vida tienen que pasarte estas cosas para ser consciente de que hay que estar agradecida a la vida, y a quien nos la dio, y a quienes nos la cuidan, y no olvidarnos de que hoy, como todos, puede ser un gran día.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Grande Martita, siempre grande, con tu sutíl ironía. Tenía ganas de leer cosas nuevas.... y por fín¡¡ . Gracias por estos momentos........ aunque sea a costa de los tuyos. Kike.