viernes, 28 de noviembre de 2008

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA, PLANTÉATELO ASÍ

Hoy como en otras ocasiones utilizaré mi púlpito para arremeter contra alguien.que en este caso en un camionero, que para ser feliz y fastidiarme la existencia quiso un camión.

Y es que este animal protocutre y otros de su calaña están haciendo de mis trayectos en coche una auténtica pesadilla, no respetan patria dios ni bandera y todas mis clases de yoga no consiguen tranquilizar estos nervios, que en épocas de congestión viaria y/u hormonal están alcanzando cotas de histeria incalculables.

El otro día sin ir más lejos iba con el vaquilla hacia el colegio y de repente un camionero integrista pegó un volantazo que casi acaba con la vida de Luka, con la mía y con la de la Lupe, que es nuestro coche. Después de soltar todo tipo de improperios, jurar en arameo y desearle diversas suertes me entró como rabia primero, nervios e impotencia después, y miraba al vaquilla que me decía “ ¿qué pasa ama?” y yo le decía “nada mi vida”, cuando en realidad si pasaba y esa era la buena noticia porque habíamos estado a punto de que ya no pasara nada más.

Y miré al artífice de nuestro casi óbito y de mi descalabro nervioso y lo que vi podía formar parte de mi bichario de ciencias de C.O.U: gordo, calvo, con una barriga contranatura, sudoroso y con una pinta de, como dice mi Cheis, ser respetuoso con las señales, pero sólo con las rojas, luz roja que ve, camión que se para. De neón tienen que ser, eso si.

Intenté transmitirle mis pensamientos con una mirada que yo creé para la ocasión, mezcla de Joan Collins en Dinastía y Anthony Hopkins en Psicosis, vamos de loca mala mala mala, y por si era miope y no llegaba a ver de lejos mi mirada asesina le saqué el dedo corazón también conocido, no se porqué, como dedo cordial porque en realidad el mío no era otro que el dedo quetejodan, y lo moví de arriba abajo para que significara que te jodanmamóndemierda, y a todo este despliegue de miradas y movimientos le puse banda sonora que mi bocina interpretó en si bemol.

Pero el tío asqueroso envuelto en su camisa de cuadros que dejaba entrever, sobre una abanderado blanca en su origen, los restos de una batalla campal entre sus doce dientes y un bocata de morcilla, entendió que yo le miraba con ojos de gatita y que entonaba una especie de pakito el txokolatero vial y me lanzó un beso, y entonces sufrí una aleación al mezclarme yo con todo el asco que el tipo me produjo, y los ojos se me salieron de sus órbitas y las orejas cubrieron mis pechos, otrora tetas, y con toda mi impotencia y con una sobriedad protestante subí la ventanilla y seguí conduciendo con una frustación supina e intentando mentalizarme de que no había manera de desbesarme del guarro ese.

Y es que si un camión se te mete en tu carril y te tira para la derecha, te fastidias, si te tira hacia la izquierda te jodes, y si lo que te tira es padelante, entonces descarga contra su madre, da gracias al cielo por seguir vivo y apártate de su camino porque él, nunca, jamás, frenará.

Pero es curioso porque a veces en la vida tienen que pasarte estas cosas para ser consciente de que hay que estar agradecida a la vida, y a quien nos la dio, y a quienes nos la cuidan, y no olvidarnos de que hoy, como todos, puede ser un gran día.

viernes, 15 de febrero de 2008

UY, MARTI!!!

Llevo unos días con tristezas y es porque se acerca esa fecha, y sólo acordarme me lleno de lagrimas, de mocos y de pena.

No puedo recordar muy bien el primer día que te vi, se que yo tenía 15 años, que era verano y que me presenté en la tienda diciendo que tenía 17 para que me dieras trabajo. Había suspendido 7 asignaturas para septiembre y mi madre me dijo que ella tenía 4 hijos y que no podía estar pagando educación de verano y de invierno a los 4, así que tenía que buscarme la vida.

Y no sé muy bien cuando entraste en mi vida, pero se que yo te abrí, que entraste por la puerta principal y que ni ahora, que va a hacer 2 años que te fuiste, soy capaz de cerrarla, porque creo que puedes volver. Porque necesito que vuelvas.

Siempre estabas ahí, ponías luz a mis tinieblas, me escuchabas, a través de tus ojos todo era más bonito, más sencillo, más tranquilo. Porque te quería, y lo hacía de una forma exagerada, como tú me querías a mi. Y no puedo dejar de llorar, por toda la felicidad que me diste que hoy no me vale y que necesitaría que me siguieras dando. Y me da tanta pena que Luka no te conozca, que no pueda saber nunca del todo quien eras en mi vida y que una parte importante de lo bueno que pueda yo tener me lo enseñaste tú.

Recuerdo cómo nos reíamos o llorábamos juntos, porque nuestras penas y nuestras alegrías eran solidarias, nos contábamos la vida y daba igual que la tienda estuviera de bote en bote, o que no hubiéramos vendido un chelín, lo importante allí siempre éramos nosotros, lo que nos pasara. Siempre lo más importante era el alma, si el alma estaba bien, el resto venía rodado.

Y me enseñaste a ser alegre, y a querer a todo el mundo, y a pensar que todo el mundo es bueno, aunque a veces alguno se porte mal. Y a no juzgar, y a perdonar, pero sobre todo me enseñaste a querer. A querer al resto y a quererme a mi. Y por enseñarme a querer tanto te quiero tanto a ti y me haces tanta falta. Y no me permito mucho pensarte porque empiezo a llorar canales y no paro, pero sobre todo no cubro tu espacio, aunque te siento, te siento muchas veces, te oigo de vez en cuando diciéndome “uy, Marti”, como me decías cada vez que me veías y el alma se me encoje y se me expande y me sonríe con tu risa

Pero quisiera poder abrazarte, y sentir como me sigues protegiendo, como me cuidas y estás pendiente de que yo y todo lo que yo sienta mío esté bien.

Porque lo nuestro era un amor distinto, no sería capaz de decir en qué consistía, porque no eras ni mi padre, ni un amante, ni sólo un amigo, pero era algo enorme, inmenso, era un amor tan cotidiano, tan doméstico como inconmensurable que me acostumbré a él, creí que sería vitalicio, lo necesitaba como a algunas otras cosas sin las cuales sabes que vivir ya no será lo mismo. Y ya no es lo mismo.

Porque sigo siendo muy feliz, de hecho a veces pienso que pocas veces lo he sido tanto, pero tú no estás, y aunque creo que lo sabes quisiera contártelo, que estuvieras aquí, quisiera poder llamarte, irte a ver a la tienda, sentarme a tu lado y escucharte y escucharme en tus oídos y en tu boca, que vieras crecer a Luka y que me dijeras si voy bien o si voy mal.

Y me diste autoestima, hiciste que pensara que yo era realmente alguien especial, alguien muy fuerte y distinta, que podía con todo, que merecía la pena y aunque la vida, el tiempo o la gente haga a veces que este pensamiento se tambalee me lo grabaste a fuego, y me repito que para ti yo era especial, y que si para ti lo era, tenía que serlo

Y ahora mismo siento una tristeza tan grande que apenas puedo escribir y necesitaría un abrazo de esos que me dabas, que era como si me abrazaras por dentro, como si me insuflaras calor en las venas

Quisiera sentirte cerca unos segundos. Un abrazo, una foto, un libro. Un pensamiento, una lágrima, una vida. De nada hacías un todo y un todo lo convertías en nada. Hasta que decidieron irte. Me siento viuda, huérfana, vacía de ti, pero llena de lo que me diste,
una privilegiada porque me hayas querido y por dejar que yo te quisiera como una loca. “Piensa en mi” me dejaste escrito, Pensar en ti?,Estás clavado en mi alma, y no hay un día sin ti por uno contigo que cambiara


Y se que puedo vivir sin ti, pero hubiera querido no tener que hacerlo, y no puedo dejar de mirarte, incluso ahora que ya no estás.

A Victor, desde mi tristeza con todo mi amor.

lunes, 28 de enero de 2008

GRATIS ET AMORE

 

Según los comentarios vertidos, escuchados y leídos de últimamente sobre mi persona, soy blanda, y soy blanda además de en mi contenido, en mi continente.

Lo de mi contenido lo tenía asumido, perdono los agravios con mucha facilidad, no tengo rencor, creo que padezco, de hecho, de despiste emocional, vamos, que mi cerebro no envía bien las señales sobre lo que debería sentir. Que el santo me cornea con la cariñosa…  a los quince días soy capaz de encontrarme por la calle con la insigne dama cubierta de gloria y no tengo problema alguno en pararme, y en hablar con ella como si fuera la frutera. Sin rencor. Sin acritud. (Sin comparación, quizá sea por esto). Vamos, que soy muy blanda. Cuando por algún motivo tengo que llorar, lloro, lloro como para rellenar la presa de añarbe. Para rellenarla 12 veces. Lloro por mi y por todos mis compañeros, por todas las que van al diario de patricia, por los keniatas y por los kosovares, por los monos amedios y las madres en la patagonia, en las bodas, y en los funerales, de risa y de pena. Y lloro, y mucho, de emoción y de alegría. 

Pero lo del continente es otra cosa. Y el sujeto me lo dijo además gratis et amore, he de suponer, y en palabras castizas y peninsulares, vamos muy clarito:

 “Olaizola estás blanda”

Mi cabeza empezó a retumbar, era a mí, si, era a mi a quién iban dirigidas esas palabras, a mi contramuslo en realidad. Miré a mi alrededor buscando una cara amiga que con un ¿quién ta quitao tol color que estás tan descoloría?,entendiera mi disgusto.  Pero es que ante este comentario la comisión de quejas no podía hacer nada porque es un juicio objetivo, y fue justo aquí cuando descubres que este no debe estar  intentado conquistarte porque si era que si piensas…  ayayayay que tu suerte y tu inteligencia se acaban de cabrear.

Porque claro, estás tú con un divorcio de factura reciente, asumiendo ya que te vas a morir sola y rodeada de gatos.  Pero piensas también que lo harás, el morirte, divina y aunque muy vieja, estupenda  porque a los casi 34( 11 F)  tienes que tener la cara que te da la vida y tu vida está muy bien. Pero resulta que no, porque llega uno que te hace reír pero también  te abre los ojos, que nadie se lo había pedido, porque te roza de pasada aunque se le supone con intención en un bar y te suelta esto:

“Oye Olaizola estás blanda, estás buena pero estás blanda”.

Y te lo suelta así, sin vaselina, porque no debe saber que la sinceridad sin tacto es crueldad. Y tú, que te estabas creyendo la dama del saloon y  la reina  de los mares te ves de repente como la auténtica musa comarcal del extrarradio, reina de la cucaña. Y te peinas, te colocas la corona y recoges tu ego del suelo, y te lo intentas vestir otra vez pero te lo han dejado más arrugado que el acordeón de un rumano.

Y piensas en lo que eso significa y es que el espontáneo te ha dicho Olaizola estás fofa, fláccida, mórbida, laxa, ¡¡¡¡esponjosa!!!,¡¡¡suelta!!! E incluso sedosa, pero me temo que por ahí no iban los tiros. Y esto no es cosa mía, que al diccionario de sinónimos me remito.

Y lo que me da rabia es que al final el ser blanda en el continente me hace ser más blanda aún en el contenido, porque en vez de hacerme la digna y negar la mayor, le dije, “que no, toca toca, mira como estoy dura”, ya que como una vieja gloria seguía yo pensando, ay, alma candida, que soy lo que fui y él “que no, que estás blanda”, mientras, eso si, seguía tocando…

Así que desde el pasado sábado día de San Sebastián mi vida ha cambiado por completo. Duermo, ando, como y trabajo en posición de cubito sentado vertical, supino y basculante, es decir, me paso todo el puñetero día haciendo sentadillas. Luka está encantado porque, feliz, piensa que tiene otro amiguito de su estatura en casa, y es que esta postura dificulta muchísimo mi vida diaria, aunque eso sí me la ha hecho mas sostenible; bajo andando porque no llego al botón del ascensor, voy en autobús porque no llego a los pedales del coche, Luka bebe el biberón frío porque no hay manera de llegar al microondas y yo llevo una semana sin Cola Cao porque está en la 3 balda de eroski.

Mi casa, por otra parte,  no ha estado más limpia en la vida ya que mi bata de Guatiné arrastra con precisión todas las bolas del desierto que decoraran otrora nuestro hogar y como un mocho dopado barre todas las esquinas y arrastra polvo, juguetes y calcetines localizándolos a todos allí donde cae ella al quitármela, vamos que los pies de mi cama son una especie de vertedero doméstico.

Así que ya inspirada aprovecharé la coyuntura que mi cuerpo me ofrece y me disfrazaré el próximo sábado de blandiblú, de algodón de azúcar o de  medusa, y abandonaré mi idea original por primigenia de disfrazarme de sirena, porque no doy el perfil, ni siquiera en su vertiente de sirena de ambulancia porque aquella, sin embargo, también sería dura.

 

domingo, 20 de enero de 2008

ANTOLOGIA DE ESCOBAZOS

Ay que risa y que pena. Estaba hasta hace un minuto hablando por Internet con mi hermana Vicky que vive en Nueva York y con mi hermano Juan que vive en Valencia aunque estaba hoy en “El lerele”, que es la casa de mis padres. Total que el vecino ha decidido acostarse, así que ya sin morrotel no he podido ni despedirme de ellos. María no ha podido unirse porque tenía invitados en”los gitanillos", y realmente hoy se lo ha perdido porque nos hemos reído un montón.

Y seguramente por eso ahora estoy nostálgica

Recuerdo estar los cuatro hermanos comiendo en casa al llegar del colegio y mi madre se sentaba, presidiendo con una cuchara de palo tan grande que podía revolver la marmita de Panoramix. El primero que se pasara recibía un cucharazo, porque entonces si se pegaba y no sólo no estaba mal visto sino que era aplaudido y mi madre debía de sentirse como una auténtica diva porque tenía la mano mas larga de toda la Plaza da Gipuzkoa. A mi hermano Juan lo sentaba a su derecha y a mí a su izquierda porque éramos los más conflictivos y debía pensar que ponernos más lejos sólo le iba a suponer un desgaste mayor de energía al estirar el brazo. No había comida en la que yo no recibiera un zurriagazo. Si nuestros decibelios empezaban a romper la barrera del sonido ella encendía la radio y la ponía a tope, asi que os podéis imaginar el panorama porque a esta contaminación acústica se unía el grito de Pilar, la vecina de arriba, solterona de 90 años que decía ¡¡¡quiero comer tranquila por dios, un día, sólo un día!!!.

Mi hermano tenía y supongo que seguirá teniendo aunque hace mucho que no lo compruebo una habilidad muy curiosa que consistía en sacar por la nariz cualquier alimento que ingiriese. Si por cualquier tontería empezábamos a reírnos a él su nariz, autopista sensible de su organismo, siempre le jugaba malas pasadas porque el alimento que tuviera en la boca automáticamente le salía por allí. Mi madre decía que tenía vegetaciones pero yo creo que lo que tenía él era un frigorífico porque he llegado a ver salir un espagueti por sus orificios nasales y que le saliera el cola cao era el pan nuestro de cada día. (Porque nosotros éramos de cola cao y no de nesquick, por eso nuestra infancia fue tan buena.. )

Cuando esto pasaba el ataque de risa de los 4 era superlativo y entonces la cuchara, arma arrojadiza de mi madre, alcanzaba cotas altísimas de funcionamiento. Si por ejemplo se veía obligada a pegarnos a dos a la vez con uno utilizaba la cuchara y al otro le lanzaba lo que tuviera más a mano. Y es que mi madre ejercía la sacrosanta obligación de educarnos de una forma un tanto heterodoxa.

Con los golpes venían las secuelas porque ella, autodidacta, no acudió nunca a las clases del Imán de Fuengirola y dejaba testigos y pruebas de su violencia doméstica por doquier. Y claro, cualquiera iba luego al colegio y explicaba” es que las marcas que tengo en la cara son debidas a que mi madre en pleno proceso educativo me lanzó ayer un pan de pueblo para mejorar mi conducta”. Porque no te creían y luego decían “ay esta niña, que tiene mucha imaginación”.

A mis primos y a nuestros amigos les encantaba venir a nuestra casa, "es que siempre hay mucho ambiente”, decían. Mi madre aparte de pegarnos también hacía otras cosas como cocinar, planchar, cantar, y darnos muchos besos. Para compensar. Siempre hacía compra para un regimiento ya que nuestros amigos y nuestros novios siempre estaban en nuestra casa. En mi casa el jamón y el queso se compraban la pieza entera y había una máquina de esas de charcutería y a medida que íbamos llegando con nuestros amigos íbamos cortando para hacernos la merienda.

Mi madre se enrollaba mogollón y siempre era muy simpática y además a ellas no les pegaba, cosa que no puedo decir de las madres de algunas de mis amigas…

Y es que a veces pienso que mi madre hacía extensivo a todo el reino la posibilidad de pegarme, porque a mi me zurraban en casa, en el cole, en casa de mis amigas, y luego si yo me pegaba en lo viejo con alguien se echaban las manos a la cabeza, ¿pero que queréis si me he criado en este clima de violencia?

Los jueves tocaba limpieza general y todo lo que no estuviera en su sitio mi madre, autodidacta heterodoxa como os decía, lo tiraba por el hueco de la escalera. Verídico. La escena era la siguiente. Yo llegaba del cole al mediodía con mas hambre que otra cosa, metía la llave del portal, giraba la llave pero la puerta no se abría, miraba por el cristal y entonces me percataba de que era jueves, porque ahí veía mi colchón, mis sábanas, toda la ropa que había ido acumulando desde el viernes anterior y un largo etcétera. Todavía guardamos en mi casa un disco de Richard Clayderman que mi madre me rompió mientras hacía el auténtico y genuino lanzamiento de disco por hueco de escalera. Y es que decir que yo era desordenada sería un eufemismo; yo era caótica. Mi hermana Vicky es hoy por hoy muchísimo mas desordenada que yo, pero por aquel entones o no apuntaba maneras o se confirma mi teoría de que yo a mi madre le caía mal porque jamás vi su colchón en el portal. Los vecinos pasaban como podían hacia la puerta y luego socarrones me decían, "qué, es jueves hoy, no?" La intención de mi madre no era otra sino la de hacerme pasar vergüenza, pero ella, poco observadora, todavía no sabía que yo ese gen no lo tengo y les decía a los vecinos, "aprovecha el viaje y súbeme esto a casa por favor". Y todos colaboraban porque yo aparte de la más desordenada era la más simpática de mis hermanos y los vecinos me querían un montón.

Las escobas en mi casa tenían una doble función: barrer y educar, y no hacía falta ser muy lista cuando veías a tu madre escoba en mano a qué venia porque en mi casa barrer lo hacía María. Y claro en este proceso de ven aquí que te voy a dar en una casa más bien grande y de madera hacíamos temblar los cimientos del portal y entonces Luís, el charcutero de abajo empezaba a utilizar también su escoba y nos daba golpes en el techo. La estrategia era por tanto correr mucho y pisando fuerte y encerrarte en un baño con pestillo, porque entonces Luis ya subía y tocaba la puerta y mi madre un poco avergonzada escondía su escoba ( la tía bruja) detrás de ella pero, la Merce es más bien escasa y el palo de la escoba le doblaba en estatura. Y entonces salías tú del baño y a ser posible de casa. Y Luís que se ponía a gritar y además como tenía confianza entraba, cerraba la puerta y explicaba a gritos que al correr nosotras los chorizos, morcillas y demás alimentos que a modo de farolillo colgaban del techo de su establecimiento empezaban a moverse y entonces su clientela salía despavorida pensando que en Casa Casla aparte de cabeza de jabalí, jamón y salchichón habían poltergeist.

Y lo que nos reíamos…

Así que eso, aprovecho estas líneas para deciros por tanto, queridos herman@s y queridos padres que os quiero, que os quiero mucho y que me río un montón cuando estamos juntos y que en mi disco duro, el 80 % de los momentos buenos que atesoro los he vivido con vosotros. Y que a veces, a mis treintacasicuatro años, tengo nostalgia y me gustaría volver un ratito a esas comidas cuando nos reíamos tanto cuando, éramos siempre felices y cuando el sufrimiento mayor era un escobazo en la cabeza… aunque siempre esa cabeza fuera la mía.








lunes, 14 de enero de 2008

EL VAQUILLA DE ORERETA

Luka Elías Z. Olaizola, “el vaquilla de orereta” no es otro más que mi hijo. Haciendo honor a su alias, es un kinki y delinque en Donosti, porque allí va al cole, en Zubieta, porque allí viven sus primos, y mayormente en la noble villa ya que allí, y mientras una casa de protección oficial no lo resuelva, tenemos los dos fijada, circunstancialmente, nuestra residencia.

Los primeros días de colegio, pensé que lo habían abducido porque todo iba muy bien. El niño no se sentía en su hábitat y dedicó por tanto estas jornadas a aclimatarse al medio y ahí yo iba a buscarle al cole orgullosa perdida, parecía la madre de Nadal en el Roland Garros, porque como es muy guapo, simpático y cariñoso y la bestia parecía que no había despertado yo recuperé la fe y pensé que todavía estabamos a tiempo de recuperar a Gure Panch.(...lo bueno que era mi xiquitin por Dios)

Ya a los días oigo a una madre que pregunta a la profesora de ambos niños
¿Mi Ximena come bien? A lo que la profesora contesta, “si, si, muy bien”. Yo también pregunté, más por entrar en la conversación que por curiosidad, porque mi hijo, animalito, se come un oso crudo, “muy bien”, me contestaron.

La madre de la niña, y a falta de un seguimiento más exhaustivo por parte del centro se creyó que la compañera de comedor de mi hijo, o sea su hija, había superado sus problemas de inanición. La infeliz no cabía en si de gozo, y decía, “pues que raro porque en casa no come nada”, a lo que la profesora le contestaba, “pues tranquila porque aquí deja el plato vacio”.

La señora en cuestión celebró el acontecimiento por todo lo alto con bengalas y confeti, pero su Ximena iba perdiendo peso por momentos, asi que insitió y desde el centro educativo se inició una investigación a fondo sobre el tema.

Tras la investigación se descubrió, ¡¡¡que vergüenza!!!, que era Luka quien limpiaba el plato de la menor, por lo que se vieron obligadas a tomar 2 medidas: 1ª separar a la pajarito del vaquilla, y 2ª dar al vaquilla doble ración de comida para que no hubiera más victimas. Desde el colegio han tenido a bien no duplicar la cuota de mi hijo en comida ya que entienden mi condición de madre soltera con menor a su cargo y dificultades para escalar la cuesta de Enero, porque claro, yo no tengo Sherpa.

Superada la crisis alimentaria voy aún con miedo al colegio porque noto que el resto de las madres me miran con recelo. No hay día de colegio en el que su profesora no me reciba diciéndome…tiene la mano muy larga, por lo que yo pongo cara de darle mis condolencias para que entienda que estoy con ella, que le apoyo, que tome todas las medidas correctivas posibles, que yo lo intento, pero que de seguir así me veré obligada a ceder la custodia a la diputación foral de Gipuzkoa.

Mi vida ha cambiado radicalmente debido a este punto. Me veo obligada a llegar al centro educativo con media hora de antelación, con grandes gafas, gabardina y gorra cuento los niños que van saliendo y les voy contando los dientes uno a uno, observo sus caras, por si veo algún atisbo de arañazo, mordedura o demás signos de violencia. Si no veo rasgos de agresión vuelvo al coche me quito el disfraz y voy al aula lo más tiesa que puedo. Si veo algún rasguño en algún estudiante, sea del curso que sea espero, escondida detrás de un árbol, hasta que se haya ido el último padre para evitar represalias y entonces entro y escucho siempre un discurso parecido acerca de la afición de mi hijo a repartir el santo sacramento entre sus coetáneos.

Y es que mi vástago, como bien sabéis, es de internado rozando reformatorio, pero es un delincuente en versión zalamera y encima siempre está contento, es decir y como ya he dicho alguna vez a mi hijo delinquir le hace feliz; pega, besa, se ríe y pide perdón al unísono.


Cuando tú estás desarrollando labores diplomáticas con la madre de la última victima y parece que el conflicto está en vías de resolución ya tienes otra madre de la plaza de mayo llamándote a consultas porque al parecer tu hijo ha arrancado literalmente de las manos de su descendienta un carrito con muñeca incluida. Y este conflicto tiene doble vertiente porque al agravio de quitarle el carrito hay que sumarle que ha lanzado a la muñeca ( cuando no es a la niña) a un zarzal y entonces, el grado de macarrismo del vaquilla les parece soberano porque el parque es pequeño y todas han visto toda la secuencia de calamidades que mi niño ha cometido. Y tú, avergonzada y haciéndote la enfadada le dices a tu hijo muy seria, “¡a casa Luka!”. Y ya te estás yendo y una increpa a tu hijo, “eres muy malo, eh Luka” y tú te muerdes la lengua hasta hacerte sangre por no decirle “si, y tu hija muy fea, y tú un horterón de puta madre”.

Y de camino le vas sermoneando, porque no hay que pegar y en el portal tira el felpudo de la vecina por el hueco de la escalera y tú sigues riñéndole, porque no hay que pegar,y abres la puerta de casa y mientras te quitas el abrigo él consigue que la sala parezca Sarajevo. Pero aquí ya no hay testigos y que pinte la pared, inunde el lavabo o haga top manta con tus 15 cd preferidos en el suelo es pecata minuta, porque coge uno de esos cd, que es de Mozart y él lo conoce por la caratula y enciende el equipo de música, mete el cd y cuando la música empieza a sonar tú llegas a la sala y ves todo el berenjenal que ha montado, pero te lo encuentras con los ojitos cerrados y moviendo las manitas como si dirigiera una orquesta y tú le miras y se te caen las lágrimas y no sabes si es por el cansancio, el desquicie o la felicidad porque esta cosita tan bonita y tan macarra sea tuya...

... Y últimamente te ha dicho “amatxo te quiero”...

...Y encima ya no hay nada que hacer, porque cualquiera lo mete por donde lo sacamos.

lunes, 10 de diciembre de 2007

IB 8854 T 09DEC 1710 TDFF

Había ido yo a Barcelona a ver la ciudad, sus gentes y sus colchas y ya me dirigía a mi humilde morada de vuelta cuando tuvo lugar toda esta serie de acontecimientos que ahora paso a narraros.

Mi prima Mila, alias “Felito”, iba a ir a buscarme al aeropuerto de Hondarribi, así que le pregunté a la aeromoza a ver a que hora calculaba que llegaríamos a destino. Ella, amablemente me contesta, “como tenemos viento en contra tardaremos hora y media en lugar de la hora que suele ser habitual”.

Bien, llamo a Mila, le informo,saco el periódico, el aparato que empieza a moverse, yo que me santiguo…hasta aquí todo normal.

Despegamos y empezamos a subir, por utilizar algún verbo que implique movimiento y el iberia 8854 empieza a ejecutar unas maniobras que mas corresponden a una peonza que a un avión. Yo ya empiezo a ponerme francamente nerviosa, nadie habla, todos nos miramos los unos a los otros. Seguimos “subiendo” o por lo menos variando de espacio aéreo el avión va para arriba, para abajo, hacia un lado, hacia el otro, a mi que se me empiezan a escapar gritos que intento ahogar en mi brazo izquierdo que a la vez intenta sujetarse y protegerse del asiento delantero, me vuelvo a santiguar, por si antes no hubiera quedado constancia. Tras 35 meneos y 10 minutos, parece que el avión se estabiliza y empezamos a ir recto, que tampoco sabíamos si era buena señal porque yo tenía serias dudas de que el piloto pudiera recordar hacia donde miraba el morro del avión a las 17:10.

Sigue el vuelo, con algún que otro meneo pero ya más tranquilos y ya nos vamos acercando a la costa gipuzkoana, hogar dulce hogar…pienso yo, ignorante de mi destino

Y aquí es donde empieza todo. El avión apunta con el morro hacia arriba y empieza a ir en diagonal, yo empiezo a perder los nervios, intento poner un poco de calma en mi cerebro y a través de 8.000 jaculatorias me encomiendo a todos los santos. Utilizo todos mis contactos en el cielo, pero claro, había rencor. Oigo a Santa Rita que comenta,

-hay que tener cara, pero esta no es la que arañó todo el parquet del cielo con aquello que lucia,
y yo que le oigo, le digo,
-si, si, soy yo pero no fue mi culpa,
y la virgen, alguna, con los nervios no oí el nombre, que le dice,
-si mujer, pero ya quedó claro la semana pasada que fue sin querer.

Ya, a través de mis propios gritos soy incapaz de escuchar nada más, por lo tanto no sé si me salvarán. Gritos que voy ahogando primero timidamente en mi brazo pero que luego ya no consigo reprimir. El de delante, espectador sereno de mi desaliento observa la escena, me dice, tranquila, y me mira impresionado pensando, digo yo, que con tanta turbulencia se me habrían activado las bolas chinas, ya que mis gritos al intentar ahogarlos parecen una cascada de orgasmos. Me da vergüenza que lo piense, porque lo piensa y lo se porque me sonríe seductor mientras con su mano, sobre mi pierna y vuelto hacia mi sigue diciendo “Hey, que no va a pasar nada”, pero tengo tanto miedo que la vergüenza pasa a un segundo termino.

Empiezo a pensar seriamente que todo va a acabar, ya ni el de delante consigue sonreir asi que me pongo en lo peor.Pido perdón a todos los que hice daño, doy las gracias a todos los que me quisieron y a los que quise y quiero, y empiezo a pensar en mi chiquitín. Y pensaba en él y me lo imaginaba sin mi, criándose con el difunto y la cariñosa, olvidándose de su madre que tanto le quiso, tanto le amó y tanto engordó por él.

Y mi imaginación superlativa empezó a ver a mi niño como si fuera cenicienta, porque claro, tendría madrastra, que le haría barrer difuntplace y le diría “barre, que eres más cochino que tu madre, que no cogió una escoba en su vida ( yo es que soy muy realista e imagino a la cariñosa bien documentada)

Y le veía pasando sus vaciones en Benidorm en el apartahotel “Brisa IV” y allí conocería a unos amiguitos poligoneros que se llamarían, cristian, jonatan y davit. Y la malvada madrastra le compraría una pandereta(regalo de olentzero)y le pondría a tocar en el puente del antiguo con unos rumanos cuando el niño pidiera aprender idiomas.

Y cuando el niño le preguntara por mí ella le diría, te abandonó y se fue con un marinero ruso llenito de tatuajes que antes perteneció a la legión, no, a la de honor no, a la de la cabra, no la mecánica no,a la del animal, que no joder, la de tu padre no la del bicho negro con cuernos!!!, y aquí mi hijo por fin, viendo en la descripción mi cara se enfrentaría soberbio a la ínclita y le diría,

-nunca, jamás, se te vuelva a ocurrir llamar cabra a mi madre!!!!.

Y con este pensamiento, yo llena de orgullo porque mi hijo me defendía tuve un momento de calma que me permitió pensar que en realidad la cariñosa quiere a mi hijo y que aunque lo de Benidorm, los idiomas y los amiguitos poligoneros no iba a poder evitarlo si pensé que le querrían y esto me dio un poco de paz.

Entre tumbos, gritos, desvaríos, tocamientos, giros y demás desordenes conseguimos aterrizar. Nadie hablaba, nos mirabamos como intentando recordar las caras de unos y otros, como si todos hubieramos sido testigos de un milagro, porque os juro que nunca nunca nunca jamás había pasado yo tanto miendo en un avión.

“hemos pasado mal, eh?” Me dijo una mujer, mal? No señora, mal lo pasabamos cuando teníamos que entregar las notas con 9 cates a tus padres, hoy lo hemos pasado de puta pena
………………………………………………………….



-¿Qué te pasa Anyelo?- Me dijo Felito cuando me vio bajar del avión llorando

- Que sigo viva, tía, que sigo viva. Llévame a casa, que necesito estar con mi Xiquitín

lunes, 3 de diciembre de 2007

EL CAMBIO CLIMÁTICO

Me siento yo especialmente sensibilizada y bastante responsable de esta gran problemática mundial. Y es que sin quererlo me he convertido en una auténtica delincuente atacadora del ecosistema y una de las grandes responsables en particular del agujero de la capa de ozono.

Y es que si, queridos seguidores de mi predicamento. Yo, con mi falta de apego, de cariño y de comprensión hacia mi último marido fui la responsable de que me crecieran un par de cuernos de la frente hacia arriba, hacia muy arriba en realidad, que hicieron multiplicar por tres el tamaño del agujero de la capa de ozono.

Y es que yo, pendiente de mis tribulaciones y preocupada con mis preocupaciones, como suele pasar, no era consciente de lo que llevaba en la cabeza y me paseaba por el mundo y arañaba el cielo, y seguía paseando y arañaba el cosmos entero y venga que montarme en el ascensor de Oarsoaldea, y mis cuernos que seguían creciendo y yo haciendo ochomiles con ellos, provocando unas averías por ahí arriba que tenía ya la vía lactea a punto de nieve de tanto meneo que me traía y ya un día que monté en moto entonces ahí la lié gorda ( la que lié, no tú que me lees)...

Y llegué yo a casa, feliz en mi ignorancia y vi el barco de greenpeace anclado en la Pza de aralar, o sea, mi casa, y a un tío con un pasamontañas y un buzo colgado de mi ventana. Y ya yo, asomándome a la ventana dispuesta a corear la frase NO A LA TALA NO A LA TALA, descubro que en realidad lo que grita la gente en la calle es SI A LA TALA SI A LA TALA y el militante verde viene hacia mi armado con una sierra eléctrica y se dirige a mi frente y yo creo que se ha vuelto loco pero al acercarse mas descubro en el parquet de mi casa serrin, kilos de serrin resultantes de la tala de cuernos que se estaba currando el ecointegrante conmigo, y yo, sintiéndome desnuda y avergonzada, (es curioso esto del escarnio público), quería negar la evidencia, que no, que yo no he hecho nada en la capa que ellos dos son solo amigos, que lo mío igual es acné juvemil ( síndrome de ana obregón)…

Hoy leía en el periódico una noticia: MALTRATADA Y EMBARGADA POR LAS DEUDAS DE ÉL y yo me sentía bastante identificada aunque hubiera titulado mi crónica HUMILLADA Y EMBARGADA POR ÉL. No solo tuve que admitir mi nueva condición, la de cornuda social, que es la peor de las cornudas, es decir la humillación es pública, de hecho después de Estefanía de Mónaco mi caso ha sido de los más notables, comentados y analizados de la historia de lo cuernos del mundo mundial, sino que encima tuve que pagar una ecomulta de 200.000 € y tengo pendiente una causa en la que se me acusa de daños contra el ecosistema y la humanidad.

Y encima, y estos cargos si que los asumo y me declaro culpable, ya sólo reciclo el papel, porque y es en este único punto en el que hecho de menos al Santo, ya que ya no tengo quien me baje la basura y salir a la calle con el niño, el carro, el bolso, las llaves, las la llave del coche, el paraguas, la cartera, la bolsa de papel con el papel, la bolsa de plástico con los envases, el bote de cristal con el aceite usado, las pilas usadas, las botellas de vino consumidas que son muchas porque al no tener con quien discutir me doy a la bebida y la bolsa de basura con los pañales y demás se me hace un poco coñazo.

Así que vamos, y resumiendo haced el favor de ser cariñosas con vuestros maridos, y si no les queréis dejadlos seriamente porque de no hacerlo habréis, como el resto, de ateneros a las consecuencias.

Y felicito a la Jelen y a Danel. Danel cumple hoy dos añitos. Elena hace muchos añitos que cumplió 2 añitos. Besos para los dos